Ha sido niña! Se llama Novela.
Un parto literario que he alumbrado en dos años. Con dolor, pausas y esfuerzo. Sin epidural, en bruto. Y mucha satisfacción.
Un libro dedicado a ella sin saber que no estaría, pero con el calor que me infundió. A medida que avanzaba la escritura se filtró entre sus páginas y dejé que me acompañara.
Han sido dos partos, cuatro vidas, mucho corazón. Una historia entrelazada por el amor y el miedo, por el dolor, la pérdida y la superación. La dulzura me guió al principio, la fuerza me llevó al final. He aprendido a enfocar, a concretar, a atrapar. Me siento orgullosa.
Y una vez llegada al fin, vuelve el vértigo. De nuevo a corregir y a emocionar, a buscar y a decidir. Inicio la andadura para encontrar la luz. Porque igual que una madre, la escritora siente culpa, duda y miedo. Ya no sé en qué creer, en qué confiar, y regreso al ruedo con el temor y las agallas prendidos en las líneas de mi novela.
Pero nada tiene más belleza que la verdad. La que sale del alma y las entrañas. Y aquí está mi historia, sus historias.
Dos mujeres que afrontan una maternidad en solitario desde realidades diversas.
Acompáñalas en este camino hasta encontrar el amor que ansían, una nueva vida y una identidad propia.
El miedo se vence con amor.
El amor lo ocupará todo.
