Fermín Santos era un tipo bajito, cerca de los cincuenta, con el pelo siempre engominado y muy pulcro en el vestir. Caminaba altivo y concentrado, con zancadas cortas y al compás de un pasodoble figurado. Todas las tardes hacía su paseíllo para entrar en el bar de Gerardo. Al llegar a la puerta simulaba saludar… Sigue leyendo GALLO DE PELEA